No hay un ganador único. Los análisis de ciclo de vida (ACV) de palés de madera y de plástico suelen concluir que los palés de madera tienen una menor huella de carbono por viaje, mientras que los palés de plástico pueden reducir o cerrar esa diferencia cuando realizan muchísimos viajes en un circuito de retorno controlado. El resultado depende del número de viajes, de la tasa de retorno, del peso del palé, de la vía de fin de vida y de lo que cuente cada estudio.
Cómo se comparan los palés
Un ACV suma los efectos ambientales de un producto a lo largo de su vida: extracción de materias primas, fabricación, transporte, uso, reparación y fin de vida. Los resultados se expresan por unidad funcional, por ejemplo por viaje de palé o por tonelada-kilómetro de mercancía transportada. Esta unidad es importante: un palé de plástico que dura 100 viajes debe compararse con muchos palés de madera, o con palés de madera reparados, y no con uno solo.
Las categorías de impacto habituales son las emisiones de gases de efecto invernadero (potencial de calentamiento global), el uso de energía fósil, el consumo de agua, la acidificación y los residuos. Los estudios difieren en las categorías que presentan y en los límites del sistema, por ejemplo si se acredita el carbono almacenado en la madera, por lo que las cifras de distintos estudios no pueden compararse sin cautela.
Qué indica la investigación
Un estudio revisado por pares y muy citado, de Anil, Ma, Kremer, Ray y Shahidi, publicado en el Journal of Industrial Ecology (2020), comparó palés de madera y de plástico con un enfoque de ciclo de vida. Según el resumen publicado, los palés de madera sometidos a tratamiento térmico convencional tenían una huella de carbono entre un 72 % y un 80 % inferior a la de los palés de plástico en base a un solo viaje, según el tratamiento. Los autores también observaron que la fumigación con bromuro de metilo suponía una carga de carbono mayor que el tratamiento térmico convencional o por radiofrecuencia, y propusieron el calentamiento dieléctrico (radiofrecuencia) como una opción prometedora de bajas emisiones.
Otros ACV, muchos de ellos financiados por fabricantes de palés o empresas de pooling, llegan a conclusiones distintas según las hipótesis utilizadas. Eso no los invalida, pero el lector debe comprobar quién encargó el estudio, cuántos viajes se supusieron para cada material y cómo se trató el almacenamiento de carbono de la madera.
| Factor | Tiende a favorecer a la madera | Tiende a favorecer al plástico |
|---|---|---|
| Origen del material | Renovable, procesado de bajo consumo energético, almacena carbono mientras está en uso | Puede contener material reciclado |
| Número de viajes | Pocos viajes, o la reparación mantiene los palés en circulación | Muchísimos viajes en circuitos estrechamente controlados |
| Peso | Moderado (unos 25 kg para un palé europeo) | A menudo más ligero en algunos diseños, lo que reduce las emisiones del transporte |
| Tratamiento | El tratamiento térmico tiene bajo impacto; el bromuro de metilo, mayor | No requiere tratamiento |
| Fin de vida | Triturado, reciclado o quemado para obtener energía | Remolido para fabricar nuevos productos de plástico |
| Higiene | Puede absorber humedad y contaminación | Lavable, lo que se adapta a las necesidades de alimentación y farmacia |

La cuestión del número de viajes
Los palés de plástico requieren mucha más energía y material fósil para su fabricación que los de madera, por lo que necesitan realizar muchos viajes para compensarlo ambientalmente. Que lo logren depende del circuito. En un circuito cerrado, como una fábrica y un pequeño grupo de clientes que devuelven los palés de forma fiable, el plástico puede completar decenas o cientos de viajes. En redes abiertas, con palés que salen del circuito, se pierden o permanecen almacenados durante largos periodos, el número efectivo de viajes es menor y la ventaja se reduce.
Los palés de madera son fáciles de reparar y se producen cerca de donde se usan, lo que reduce tanto la demanda de material como las emisiones del transporte. La reparación mantiene en servicio al palé de madera medio mucho más tiempo de lo que sugeriría su construcción original; véanse reparación de palés y la comparación completa entre madera y plástico.

Fin de vida y reciclaje
Los palés de madera demasiado dañados para repararse pueden triturarse para fabricar tablero de partículas, cama para animales o combustible, lo que recupera valor y, en el caso de la biomasa, sustituye energía fósil. Las vías se describen en residuos de madera de palés como biomasa y materia prima. La madera contaminada o tratada químicamente tiene más restricciones.
Los palés de plástico suelen fabricarse con polietileno de alta densidad o polipropileno, y las unidades rotas pueden remolerse y volver a moldearse. El reciclaje funciona bien cuando los palés se recogen y se separan por polímero; en la práctica, el plástico mezclado o contaminado, o los palés que salen de los circuitos formales, pueden acabar en vertedero o en incineración. Véase palés de plástico.
Los palés metálicos y de papel se sitúan en los extremos de esta comparación; véanse palés metálicos y palés de papel y de cartón ondulado.
Origen de la madera y bosques
El argumento ambiental a favor de la madera depende de un abastecimiento sostenible. Los bosques gestionados de forma responsable regeneran la madera utilizada, y los fabricantes de palés suelen emplear trozas de baja calidad y residuos de aserradero que tienen pocos otros usos. La madera de origen deficiente o la tala ilegal anularían el beneficio. La certificación y los marcos legales, tratados en la certificación FSC y PEFC y en el Reglamento de la UE sobre la deforestación, abordan este riesgo.
Orientación práctica
Una decisión equilibrada se apoya en las siguientes comprobaciones:
- Definir el circuito. ¿El palé forma parte de un circuito cerrado con devoluciones fiables, o sale de su control?
- Contar viajes realistas, no la vida útil teórica.
- Incluir reparación, limpieza y transporte de retorno de cada opción.
- Comprobar los requisitos de higiene. Las cadenas de suministro de alimentos y de productos farmacéuticos a veces exigen superficies lavables.
- Tener en cuenta el peso, ya que un palé más ligero reduce el consumo de combustible a lo largo de muchos envíos.
- Verificar el tratamiento y el origen de los palés de madera, incluido el tratamiento térmico conforme a la NIMF 15.
Preguntas frecuentes
¿Son los palés de madera mejores para el medio ambiente que los de plástico?
En muchos ACV tienen una menor huella de carbono por viaje porque la madera es renovable y requiere poco procesamiento. El plástico puede competir cuando realiza muchísimos viajes en un circuito cerrado, por lo que la respuesta depende del uso.
¿Tiene mayor huella el tratamiento térmico o el bromuro de metilo?
El estudio de 2020 del Journal of Industrial Ecology concluyó que la fumigación con bromuro de metilo suponía una carga de carbono mayor que el tratamiento térmico convencional o por radiofrecuencia.
¿Se pueden reciclar los palés de plástico?
Sí, normalmente mediante remolido y nuevo moldeo, pero requiere recogida y separación. El plástico contaminado o mezclado es más difícil de reciclar.
¿Cuál es mejor para las cadenas de suministro de alimentos?
Allí la higiene suele determinar la elección. Los palés de plástico se lavan con facilidad, mientras que los de madera deben mantenerse limpios y secos, y la decisión depende de las normas de auditoría del cliente.
Fuentes
- Life cycle assessment comparison of wooden and plastic pallets in the grocery industry — Journal of Industrial Ecology, vía Penn State
- Life cycle analysis underscores environmental challenges of plastic pallets — Pallet Enterprise
- Recovery, reuse and recycling by the United States wood packaging industry: 1993-2006 — USDA Forest Service
- ISPM 15 (2018): Regulation of wood packaging material in international trade — International Plant Protection Convention
